La adaptación al cambio climático y el relevo generacional, los dos grandes retos para las mujeres del mundo del vino
Mallorca Rural ha asistido a la jornada organizada por Vi de la Terra Mallorca en la bodega Can Axartell (Pollença) con motivo del Día Internacional de la Mujer. El encuentro reunió a medio centenar de mujeres del sector vitivinícola para compartir experiencias y reflexionar sobre algunos de los principales retos del sector, como la adaptación al cambio climático y el relevo generacional.
Vi de la Terra Mallorca ha reunido este jueves a unas cincuenta mujeres del sector vitivinícola en Can Axartell, en la cuarta edición de los encuentros que organiza para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.
Los proyectos para adaptarse al cambio climático y para atraer a jóvenes al cultivo de la vid han sido los que más interés han generado entre las asistentes.
“Compartir es cosa de mujeres”. Así arrancaba la jornada del Día de la Mujer que, por cuarto año consecutivo, organiza el Consejo Regulador de Vi de la Terra Mallorca y que este año ha reunido a una cincuentena de mujeres en las instalaciones de la bodega Can Axartell, en Pollença. Las palabras son de la gerente de la entidad, Marina Vera, encargada de inaugurar un encuentro “que quiere ser una oportunidad para detenerse, intercambiar experiencias y disfrutar del momento”.
A continuación, el presidente de Vi de la Terra Mallorca, Mateu Morro, también presente junto al vicepresidente, Bartomeu Cifre, reconocía el peso de la mujer en el sector vitivinícola: “habéis aportado mucho a nuestros vinos y a nuestras viñas como es saber, imaginación, creatividad… y la IGP Vi de la Terra Mallorca se siente muy orgullosa”.
Este año, la iniciativa cuenta con el apoyo de CaixaBank, a través de su línea de negocio para el sector agrario, Agrobank. La directora de esta área en el Raiguer, Marian Serrano, ha aportado algunas cifras sobre su actividad: “el año pasado movilizamos 35.500 millones de euros en el sector, a través de una red de 1.140 oficinas. Y el 40% de las empresas emergentes que impulsamos están dirigidas por mujeres. El futuro pasa porque la mujer lidere y emprenda”.
Llegado el turno de las invitadas de este año, Nereida Pérez, secretaria técnica del Consejo Regulador de la DO Lanzarote, explicó qué significa elaborar vino en una isla donde más del 60% de los viticultores no tienen más de una hectárea de superficie para cultivar. De hecho, la DO suma 1.897 hectáreas repartidas en más de 7.900 pequeñas parcelas, en manos de 1.857 viticultores, de los cuales 723 son mujeres. Si hace diez años eran unos dieciocho bodegas, actualmente ya hay 40 censadas.
Una “viticultura heroica” que se caracteriza por el sistema tradicional de cultivo de la vid en hoyos excavados en suelo volcánico para proteger las viñas del viento y capturar la humedad del suelo.
“¿Los grandes retos? Adaptarnos, sí o sí, al cambio climático porque ya lo estamos sufriendo; la rentabilidad de las explotaciones y bodegas; así como el relevo generacional. Más del 60% de nuestros viticultores tienen más de 70 años. Tan solo un 15% está entre los 30 y los 50 años, aunque va aumentando poco a poco”.
Nereida ha llegado a Pollença acompañada de Elisa Ludeña, directora y enóloga de la bodega El Grifo, todo un referente no solo en Lanzarote sino también a nivel nacional. Con más de doscientos años de historia, es una de las bodegas más antiguas y a la vez más innovadoras, que impulsa proyectos como el de la vendimia de invierno, que implica adelantar tanto la poda como la vendimia para hacer frente a los efectos del cambio climático: escasas lluvias y olas de calor en verano.
Desde la Cataluña interior y, más concretamente, desde el Bages, han llegado las otras dos invitadas de este año: Eva Farré, secretaria técnica del Consejo Regulador de la DO Pla de Bages, y la bodeguera y viticultora Anna Berenguer, del Celler Cooperatiu d’Artés.
En un territorio donde la cultura del vino se remonta a los romanos y donde llegó a haber 28.000 hectáreas de viñedo, actualmente se conservan 500 hectáreas, 17 bodegas y 90 viticultores inscritos en una DO que se creó en 1995. Orgullosos de su patrimonio vitivinícola, que suma casi 8.000 barracas de viña inventariadas, numerosas muestras de construcción en piedra seca y que conserva variedades propias como el Picapoll, la comarca del Bages afronta un reto común a todo el sector: la falta de relevo generacional.
El encuentro se alargó durante la tarde con la intervención de la influencer Marta Clot sobre comunicación digital aplicada al mundo del vino y Mari Paz Gil, gerente del Consejo Regulador de la DO Tacoronte-Acentejo de Tenerife. Finalmente, Pilar Just, presidenta de la DO Montsant, fue la encargada de cerrar la sesión.






